EL INCAPAZ
Tuviste que aprender rápido, sin hermanos tus padres se divorciaron cuando eras aún un niño. Intentaste reclamar su atención haciendo que te expedientaran en todos los colegios, hasta que finalmente en contra de lo que tú esperabas, tus padres te exiliaron en un internado para niños digamos... problemáticos. Allí te diste cuenta de que estabas solo, solo por siempre, y te forjaste un carácter que no permite a nadie traspasar ese muro que construiste.
Tal vez cuando ella te conoció pensó que había algo más, encontró algo especial que nadie entendía, pero con el tiempo tú lo destruyes todo, no sabes si es odio o incapacidad.
Ella te espera, pero tú no tienes prisa, Cuando traspases la puerta ella te dirá que tenéis que hablar, te sentarás y escucharás sus reproches, sus lloros, pero a ti te dará igual, aunque le dirás que todo mejorará tan solo para que se calle, le dirás como otras mil veces que intentarás hacerla feliz, al día siguiente le comprarás cualquier cosa y como siempre ella seguirá a tu lado. Eres consciente de que le das migajas, que eres incapaz de demostrar cariño, pero necesitas tener a alguien que te quiera aunque sepas que le harás desgraciado.
Llegas a casa, abres la puerta despacio, con un poco de suerte estará dormida y no tendrás que aguantar el melodrama de turno. Dejas las llaves en la entrada, huele a su perfume, magnolias. Te acercas a la nevera y coges una cerveza, hay pastel de manzana, seguramente lo habrá hecho esperando que vinieses a cenar tal como le prometiste, ella sabe que te gusta. La cocina está ordenada. Encima de la mesa tienes el correo y le echas un vistazo con desgana, casi todo son facturas. Hay otra carta, no tiene remite, la habrán entregado en mano, delante pone tu nombre. Pegas un largo trago de cerveza y la abres.
Por fin alguien ha derrumbado tu muro, te mentiste a ti mismo, sólo cuando te dejó consiguió que sintieras algo parecido al cariño. Arrugas la carta y mientras la aprietas dentro de tu puño como si quisieras desintegrarla, como si su destrucción hiciese que nada de esto hubiese ocurrido, retienes tu rabia y lloras como nunca lo habías hecho.
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